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Acusan a un lotero de ocultar un gran premio de La Primitiva a un cliente en Cartagena

El afortunado consiguió al final cobrar los más de cincuenta y cinco mil euros, pero considera que el titular de una administración de Cartagena actuó de mala fe. El investigado, quien se enfrenta a una pena de cinco años de cárcel, niega que actuara con intención y asegura que la máquina no reflejó que era un boleto premiado.

Cinco años de prisión y multa de 7.300 euros. Es la pena que la fiscal solicita para el encausado como presunto autor de un delito de apropiación indebida, en este caso en grado de tentativa, solicitando también que indemnice al perjudicado por daños morales, previa acreditación de los mismos. La acusación particular que lleva la abogada Soledad Meseguer, por su parte, también pide prisión, multa e indemnización, abarcando en este último caso los honorarios de la abogada que tuvo que contratar en este proceso.  La defensa, que lleva la letrada Alba Vicente Vera, pide que su cliente sea absuelto. El juicio tuvo como marco la sala de vistas de la sección quinta de la Audiencia Provincial, en Cartagena. En este proceso también interviene el abogado del Estado.

El hombre que acusa expuso que el 3 de abril de 2019, sobre las siete de la tarde, acudió a una administración del casco antiguo de Cartagena (donde estaba yendo unos doce años) para comprobar si su boleto estaba premiado y efectuar una nueva apuesta. El ‘lotero’ le dijo que no tenía premio, “por lo que pagué 70 euros que me pidió para la nueva apuesta y me marché, pues tenía el coche mal aparcado”, dijo. Le preguntaron por qué no miró la pantalla tras pasar el boleto por el escáner: “No lo hice porque me fiaba del lotero y nunca lo he mirado”. Dos días más tarde, viernes, viendo el teletexto de televisión se dio cuenta que tenía premio, pues resulta que siempre pone los mismos números. “Fui a la administración y se lo dije, y entonces me preguntó si es que siempre jugaba los mismos números. No me hacía caso  (tampoco buscó en la basura) y me marché. Volví el lunes con un amigo y me fui molesto diciéndole que le iba a costar caro. Por la noche me llamó y fui, pero no se solucionó nada y puse la denuncia el 10 de abril en la Guardia Civil”, relató el perjudicado. Finalmente cobró (deduciendo un alto porcentaje que se llevó Hacienda, según dijo) los 55.733 euros tres meses más tarde tras poner el asunto en manos de una abogada, quien elaboró todos los escritos de reclamación por extravío. Afirmó que está seguro que el resguardo “lo tiene él” y que ha podido pasar más veces con otras personas. “Llevo doce años yendo ahí y una jugada como la que me ha hecho no tiene perdón”, expresó, añadiendo que el asunto “me generó ansiedad y me dio un síncope, teniendo que ir a Urgencias del hospital”.

La otra parte también expuso en sala los argumentos con los que proclama su inocencia. “Comprobé el boleto en la pantalla y no salió premiado, por lo que le pregunté al cliente si lo tiraba, como siempre hago, y lo tiré a la papelera”, afirmó. Después, cuando reclamó el cliente marcó los números “le dije, porque tenía gente en cola, que viniera por la tarde. Lo hizo y comprobamos que con esos números salía en pantalla ‘premio mayor’, por lo que llamé a la delegación de Murcia para decir lo que pasaba y le asesoré sobre cómo poner la reclamación, pues fui yo quien le dije que pusiera la denuncia para que así fuera el asunto más rápido y esa misma tarde se completó todo el proceso de reclamación”, añadiendo que el cliente decía que le habían correspondido 400 euros y que fue él quien le informó que eran más de cincuenta y cinco mil euros.

La fiscal le mostró un documento de Loterías y Apuestas del Estado que reflejaba la actividad de la máquina de ese 3 de abril, señalando que se efectuaron dos consultas por la tarde de ese boleto y otra unas horas más tarde. “Yo sólo lo comprobé una vez”, afirmó el investigado, apuntando que ese informe “no es verdad”. ¿Por qué, al conocer ese error, no llamó entonces al servicio técnico?, le preguntaron. “No lo pensé en ese momento”, respondió, apuntando que la máquina en alguna ocasión había dado problemas. Las acusaciones expusieron también que el análisis posterior de los técnicos determinó que no existía avería en el terminal.

La Guardia Civil declaró en sala que le pidieron las imágenes de la cámara de seguridad, “pero cuando fuimos a recogerlas nos dijo que había surgido un problema y que se había borrado la franja que afectaba a este asunto”, expuso el instructor del caso. El acusado explicó que cuando le efectuaron la solicitud llamó a la empresa, “pero me dijeron que tardarían al menos una semana, por lo que intenté yo sacar las imágenes, pero cometí un error y se borraron”, afirmó. La acusación particular también le remarcó que es obligación de las administraciones entregar los resguardos no premiados a los clientes. “Yo no los entrego todos, pues les pregunto y si ellos quieren los tiro en la papelera”. En este asunto, la defensa recalcó que se trataba de una práctica habitual sin mala fe.

En las conclusiones, las partes mantuvieron sus peticiones de condena y de absolución, considerando las acusaciones que quedaba probada la apropiación indebida del boleto premiado por el testimonio de la víctima y los indicios apuntados por los informes de actividad en la máquina de comprobación, mientras que la defensa consideraba todo lo contrario, remarcando que el acusador no ha reconocido en momento alguno que viera al acusado quedarse con el resguardo y que su cliente trató de ayudar al cliente para que cobrase el premio. El tribunal resolverá con su sentencia.

FUENTE: CARTAGENA DE LEY

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